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Son muchas las ocasiones en que nos encontramos con gente que pregunta por las diferencias entre el cava y el champaña. Todo amante del vino espumoso conoce estas dos variedades. Y aún hoy, se utilizan ambos términos indistintamente para referirse a cualquier vino espumoso embotellado y que hace burbujas.

¿sabes a ciencia cierta qué diferencia a uno respecto del otro?

Lo cierto es que ambos vocablos se encuentran protegidos por sus correspondientes indicaciones geográficas. Aquello se conoce comúnmente como “Denominación de Origen”. Por tanto, lo que distingue a cada uno sería su zona de procedencia: mientras el cava es español, el champaña es francés. Sin embargo, las principales diferencias no se reducen solo a aspectos geográficos. También están relacionadas con las variedades de uva que contiene cada uno, lo cual les aporta su particular grado de dulzura. Es muy probable que si conoces de primera mano las principales características de cada mosto, sea más fácil escoger uno de ellos para cada ocasión.

  1. La champaña se le suele añadir azúcar en la fermentación del vino base, al cava no.
  2. Su distinto origen establece ciertas diferencias entre ambos productos. El clima, la temperatura, la luz solar y la pluviometría son distintos entre ambas zonas.

    En la región del champaña, el promedio de temperatura apenas supera los 9ºC, límite de maduración de la uva. En tanto, en las zonas del cava, la media oscila entre 14 y 15ºC, lo que proporciona a la uva una correcta maduración. Por ello, los franceses incorporan un procedimiento llamado “chaptalización”. Este consiste en añadir azúcar para que el mosto fermente rápidamente y alcance el grado alcohólico necesario.

  3. La champaña se elabora habitualmente con más uvas tintas, mientras que el cava lo hace solo con uvas blancas.
  4. La mezcla de vinos utilizada en la elaboración de cada mosto es diferente. Mientras el champaña se elaborara con las siguientes variedades de uva: pinot noir, pinot meuniere y chardonnay. En esta mezcla (“coupage”), las dos primeras corresponden a uvas tintas. En el cava, en cambio, la trilogía habitual es macabeo, xarel-lo y parellada. Las tres son ejemplares de uva blancas; por lo tanto un cava es un “blanc de blancs”.

  5. El cava se elabora con vinos del mismo año, mientras que el champaña suele ser una mezcla de vinos de diferentes añadas
  6. La diferencia de clima entre ambas zonas hace que las cosechas sean más irregulares en la zona francesa. El cava siempre se elabora con uvas de una misma añada, mientras que el champaña procede de vinos de diferentes años. En caso de que en forma excepcional, el champaña se elabore a partir de una sola vendimia, éste se etiqueta con la palabra “Millésime”.

  7. Generalmente, el champaña es más dulce que el cava
  8. Los términos “brut nature”, “brut” y “seco”, del etiquetado, se refieren a la cantidad de gramos de azúcar presentes en la botella. Así, un “brut nature” corresponde a un espumoso seco y con un contenido de azúcar inferior a 3 g/l, mientras que un “brut” contiene hasta 15 g/l de azúcar. Tradicionalmente las cavas de calidad son “brut nature”, mientras que el champaña suele ser “brut”.

  9. Normalmente, el champaña tiene más “crianza” que el cava
  10. Tras la segunda fermentación en botella, estas reposan en las bodegas para iniciar su proceso de crianza antes de salir al mercado. El período mínimo para el cava es de 9 meses, mientras que para el champaña es de 15 meses. Con un plazo mínimo de 15 meses, el cava puede ser etiquetado como “reserva” y como “gran reserva”, si tiene un mínimo de 30 meses de crianza. El champaña “Millésime” debe tener una crianza mínima de 36 meses para portar ese rótulo. En principio, un cava sabe más a fruta y es más ligero y fresco, posee un tinte amarillo pálido y es más seco al paladar. El champaña es más vinoso y dulce, con un amarillo de tonalidad más fuerte.

    Pero…¿Cuál es mejor?

    Suele oírse con frecuencia que el cava es una imitación del champaña o que es lo mismo pero más barato y de peor calidad. No obstante, existen las dos y están ahí para todos los gustos.

    En conclusión, en el mundo de los vinos jamás tendremos la última palabra, la elección de uno u otro pasará por el gusto de cada consumidor.

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