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Los problemas de pareja teniendo hijos deben tener siempre un tratamiento adecuado para no afectarlos, usa estos consejos para evitar perjudicarlos

Los conflictos en una relación son algo normal, que no define lo buena o mala de nuestra vida en pareja. Aprender a manejarlos es importante para seguir manteniendo una relación sana y estable. Esto es aún más delicado cuando nos volvemos padres, ya que todo lo que hacemos afecta a los niños. 

Muchas veces, es eso lo que añade más estrés a la situación. Pero, no tienes de qué preocuparte, te compartiremos algunos tips y estrategias para llevar los problemas de pareja sin afectar la armonía de tu hogar y no involucrar a los hijos en los problemas de pareja. 

Los problemas de pareja se hablan en pareja 

Es importante tener claro que lo que ves en tu pareja es distinto a lo que ven los niños. Para los hijos, sin importar lo que pase, incluso si hay negligencia por parte de alguno de los adultos, siempre van a ser sus padres. Son personas a las que, de una forma u otra, van a estar ligados toda su vida. 

Sin importar su edad, los niños ven, escuchan y sienten. Se dan cuenta de todo lo que pasa a su alrededor. Sin embargo, eso no significa que asimilen fácilmente un conflicto entre los padres. Muchas veces, si es que presencian una discusión, además de notarlo, sienten que ellos son los causantes del problema. Por eso es muy importante que siempre te des tiempo para hablar con tu pareja los problemas que tengan siempre evitando involucrar a los niños. 

“Dosifica” tus problemas de pareja

Hablar los problemas de pareja a tiempo es efectivo y practico

Todo gran conflicto es una suma de pequeños problemas. La mayoría de las veces, esas pequeñeces, tenían remedio pero decidimos ignorarlas. Por eso, una medida preventiva de conflictos (dentro y fuera de la pareja) es hablar al momento. Decir lo que te molesta cuando está pasando, evita que se acumule tensión con tu pareja. 

Por otro lado, la forma en que dices las cosas, también afecta a su resolución. Recuerda: hablar, discutir y pelear, son cosas diferentes y también dan resultados distintos. No importa haya conflictos, importa la forma en que éstos se resuelvan. Si quieres paz y armonía dentro de tu familia, debes empezar poniendo el ejemplo. 

Evita agravar los problemas de pareja 

La vida en pareja, sobre todo después de tener hijos, es una constante negociación. Aprender a convivir y cohabitar con el otro, es todo un reto. La mayoría tendemos a buscar un trato equitativo. La parte mala de esa situación es que, cuando se trata de un conflicto, nos sentimos con el derecho de hacer todo lo que el otro se permitió a sí mismo; eso incluye los errores o las acciones irresponsables. 

Cierto, errar es humano, pero madurar también. Cuando un problema de pareja crece demasiado, es normal descontrolarnos. Sin embargo, cuando es entre dos adultos, ambos deben entender la importancia de controlarse. Cuando hay hijos de por medio, lo que está en juego es mucho más importante que cualquier pelea. Asegurarnos de que los niños siempre se sientan en un ambiente seguro es lo único indispensable. 

No hay que demeritar la importancia de sentirse equilibrado en una relación de pareja. Sentir que el otro no me debe nada, ni material ni emocionalmente. Sólo recuerda que la revancha no es el único medio, existen el diálogo y la negociación. 

Por último, pero no menos importante, siempre que tengas un problema de pareja recuerda que esa persona te dio algo muy importante: a tus hijos. Honra ese regalo dándoles bienestar.

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