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Los lácteos son un grupo de alimentos que no pueden faltar dentro de una dieta saludable y equilibrada.

Uno de los grupos alimentarios más importante en la pirámide nutricional son los lácteos; éstos contienen hidratos de carbono, proteínas, grasas, vitaminas y minerales.

El consumo de leche y productos lácteos, forma parte de una dieta completa y saludable. De acuerdo con diversos estudios, la ingesta frecuente de leche y yogurt mejora con creces la calidad de nuestra alimentación.

Los lácteos son necesarios diariamente por las siguientes razones:

  • Son buenos aportadores de calcio, mineral necesario para el desarrollo de huesos.
  • Aportan proteínas de buena calidad.
  • Tienen vitaminas y minerales.
  • Su consumo diario contribuye a controlar el peso y prevenir algunas enfermedades, como la osteoporosis.

Tener una buena alimentación consiste en saber cómo es la calidad y cantidad de los alimentos que consumes habitualmente. Ello permite conocer si estás cumpliendo con el requerimiento de proteínas, vitaminas y minerales, necesarios para un óptimo funcionamiento del organismo.

Sin embargo en los últimos años, han surgido polémicas relacionadas con la ingesta de lácteos, que pretenden poner en duda la conveniencia de consumirla en edad adulta.

¿Qué tan cierto es todo aquello?

Las evidencias científicas corroboran la importancia nutricional de su consumo; y reafirman la posibilidad de que ayuden en la prevención de varias enfermedades crónicas. Algunos tipos de cáncer, la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares, pueden prevenirse anticipadamente, gracias al consumo de lácteos.

Nutricionalmente, ¿qué nos aportan? No todos los productos lácteos aportan los mismos nutrientes; por lo tanto, se deben promover aquellos alimentos que los nutricionistas recomiendan dentro de una dieta saludable: leche, yogurt y leches fermentadas, y en menor medida, los quesos por su alto contenido en sodio.

Aporte nutricional de los lácteos

Los productos lácteos siguen siendo una fuente dietética importante de nutrientes esenciales para la salud. Éstos son difíciles de obtener en una dieta donde su consumo es limitado o nulo. Su aporte son proteínas de alta calidad, calcio, fósforo, magnesio, zinc, yodo, potasio, vitaminas A, D, B12 y B2.

No obstante, el calcio es el principal nutriente presente en los lácteos, fundamental en todas las etapas de la vida. Durante la infancia, los huesos necesitan crecer y fortalecerse, y para ello, los lácteos aportan el calcio requerido. En tanto, para mujeres en edad menopáusica, el consumo de lácteos minimiza la reducción de la densidad ósea.

En la tercera edad, los lácteos son un refuerzo a la alimentación cotidiana, debido a las ventajas nutricionales que otorgan. De hecho, un consumo sostenido de leche retardará la aparición de osteoporosis en un adulto mayor. Aunque hay quienes afirman lo contrario, la verdad es que no existen argumentos contundentes que puedan refutar tal aseveración.

Mitos en torno a los lácteos

Un detalle sensible a nivel nutricional, es el que cuestiona la cantidad de grasa que contienen los lácteos. Sin embargo, en el mercado existen alternativas como los descremados para soslayar esta problemática.

La hipolactasia o intolerancia a la lactosa - trastorno que padecen ciertas personas - es otra aprehensión en torno a los lácteos. Se define como la incapacidad de asimilar el azúcar de la leche, lo cual ocasiona flatulencia, malestar estomacal o cuadros diarréicos. Afortunadamente, los productos deslactosados son la solución a este inconveniente.

Propiedades de los derivados lácteos

Los derivados lácteos, como quesos, yogures y bebidas lácteas, se han convertido en objeto de interés por su aporte nutricional. Es por la proteína aislada del suero, un suplemento alimenticio de alto valor biológico que es parte de su contenido. Posee los 9 aminoácidos esenciales y sus efectos son muy benéficos sobre la salud, especialmente a nivel cardiovascular e inmunológico.

Los aislados de proteína de suero (WPI) tienen un nivel proteico casi del 95%. En tanto, los valores de los concentrados de proteína de suero (WPC) fluctúan entre 35% y 80%.

Es importante destacar también el descubrimiento de los péptidos bioactivos de la leche (como los glucomacropéptidos). En palabras simples se trata de pequeños fragmentos de proteína láctea (caseína, lactoalbúmina o lactoglobulina. De acuerdo con estudios, estos pueden ayudan a mejorar cuadros de hipertensión y estimular positivamente el sistema inmunológico.

También los lácteos contienen alfa-lactoalbúmina, una proteína rica en triptófano. Sobre ella hay muchas investigaciones que demuestran su efecto positivo en la modulación del sistema de relajación del cuerpo.

Por otra parte, diversas investigaciones indican que las grasas saturadas de los lácteos ofrecen importantes beneficios para la salud. Proporcionan los componentes básicos para membranas celulares y hormonas, proveen absorción de minerales, tales como calcio, y son portadoras de las importantes vitaminas A, D, E y K, solubles en grasa.

En el mercado es cada vez más frecuente encontrar lácteos elaborados con propiedades adicionales. Su consumo regular ejerce un efecto positivo para la salud.

Algunos ejemplos son:

  • Yogurt con probióticos, cuyo consumo regular fortalece las defensas del organismo.
  • Leches fortificadas con calcio, que al ser enriquecidas con este mineral fortalecen huesos y dientes.
  • Yogurt con fibra: Su consumo se asocia a un mejor tránsito intestinal y a la disminución del colesterol malo.

Ahora que conoces más sobre los lácteos, no olvides incorporarlos a tu alimentación diaria para lograr una mejor salud y mayor calidad de vida.

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